Instituto San Pablo Misionero

LEMA 2020

"ENSEÑAR SIEMPRE; CON LA ACTITUD, EL GESTO Y LA PALABRA"

¡El amor es más fuerte!


¿Qué hay detrás de estas manifestaciones de descontento social? ¿Qué es lo que se grita en las calles? No podemos pensar que ya lo entendemos a cabalidad.


La protesta nació, en un principio, como una reacción a las alzas del transporte público, a la precariedad del salario mínimo y de la salud...y se fueron añadiendo mas demandas hasta superar el orden público a través de un movimiento social que se reconoce como legítimo, y que en mucho casos fue creciendo como atractivo, también se volvió incontrolable, y en otros violento y destructivo.

La imagen de Santiago ardiendo, de miles de niños, jóvenes, mujeres y hombres gritando y pidiendo justicia nos interpela, nos obliga a levantar la mirada e interrogarnos: esta exigencia de justicia tan propia de lo humano, ¿a quién va dirigida?¿Quién podrá acogerla en esta noche tan oscura para Chile? Todo este descontento que se ha originado por un sistema y una lógica que no mira la necesidad de las personas, por políticas públicas ineficaces que generan impotencia – especialmente en la población más vulnerable- han destapado la crisis social más importante de los últimos años. Entonces, ¿perderemos este momento histórico entre nubes de recriminaciones?

1.- ¿Por qué el odio y la violencia no son el camino?

Porque generan más miedo, más confusión; porque el perjudicado, finalmente, es siempre el más débil, porque los niños crecen pensando que este camino es la única opción. El Metro de Santiago es quizá el signo más inequívoco de la integración social, del dialogo entre centro y periferia. ¿Qué hicimos con él?¿Qué dejamos se hiciera con él y sus trabajadores y usuarios? Tenemos 15 muertos…¿será en vano su sacrificio?

2.- La autoridades públicas, la crisis y los frutos.

El Estado tiene como finalidad propia la defensa y el cuidado del orden público, pero siempre en vistas de la construcción del bien común y de la defensa de los derechos de las personas. Esta es la hora de estar con realismo y responsabilidad a la altura de la exigencias de justicia y equidad. Pedir perdón y recomenzar es entrar en la crisis, y no solo administrarla. Esto engrandecería al Estado que está hecho para servir a la sociedad civil. Una crisis fecunda es lo que espera el pueblo. Una crisis, para que de frutos, requiere de gestos, especialmente de quien detenta la autoridad.

3.- El ser humano tiene necesidad de un bien!

¿Qué hay debajo de los escombros? Ver personas limpiando el Metro – quizá los mismos que han participado de las protestas- defendiendo colegios, organizándose para cuidar los propios barrios, compartiendo el pan entre vecinos, nos hace ver que el bien es siempre una posibilidad de la persona, que somos capaces de reconocerlo más allá de nuestros errores y de adherir a los rostros en los cuales se expresa. Reconstruir y protestar pueden ser la expresión del mismo bien.

4.- La urgencia de una mirada nueva y el dialogo con el otro.

Del odio y el lamento no se sale solo. “Tú eres un bien para mi”…el otro es el camino del dialogo y de la autocrítica. Lo que está en juego en un contexto de desconfianzas y recriminaciones es la mirada de un hombre libre que sale al encuentro de la persona (sin etiquetas), con su historia particular, deseos y sufrimientos, y que nos permite comprender qué es lo que cambia y sirve al hombre, a la mujer y a toda una sociedad. La política debe necesariamente partir de aquí, creando diálogos y puentes entre hombres diversos…incansablemente.

En esta hora amarga, pero provocadora, lo que nos despierta y mueve a construir es el amor a la historia de nuestro pueblo forjado ante tanta adversidad en que ha prevalecido la esperanza. “El Amor es más fuerte” …ha marcado a fuego nuestra memoria: el amor al vecino, el amor al bien común, amor a la justicia, a la verdad, amor al ser humano en su necesidad y en su dolor hasta llegar a todas partes… si aceptamos el desafío.

Encuentro Santiago