Este jueves 16 de octubre, el colegio Instituto San Pablo Misionero saluda con gratitud y profunda estima a todos quienes, desde las distintas áreas educativas y formativas, contribuyen día a día en la construcción del aprendizaje y del carácter de nuestros estudiantes.
Desde los primeros años formativos hasta cuarto medio, son muchos los rostros, historias y vocaciones que han dado forma al espíritu de nuestra comunidad. Cada docente, asistente y colaborador ha sido parte de un camino donde la enseñanza se ha convertido en encuentro, y el aprendizaje en una oportunidad para descubrir el sentido más humano y trascendente de la vida.
El padre Luigi Giussani nos recuerda lo siguiente: «El motivo fundamental de orientar la educación a los jóvenes es que a través de ellos se reconstruye la sociedad; por eso el gran problema de la sociedad es ante todo educar a los jóvenes (lo contrario de lo que sucede ahora). La cuestión principal para nosotros, en todos nuestros planteamientos, es la educación: cómo educarnos, en qué consiste y cómo se desarrolla la educación, una educación verdadera, es decir, que corresponda al ser humano». En ese espíritu, la labor educativa del ISPM se entiende como una misión: ayudar a cada estudiante a reconocer su propio valor y el llamado que Dios ha puesto en su corazón.
Hoy celebramos a quienes, con su trabajo silencioso y constante, hacen posible esta tarea. Gracias por su vocación, por su entrega y por ser testimonio vivo del amor que educa. Que este día renueve en todos, el deseo de seguir construyendo una escuela misionera, justa e inclusiva, donde cada estudiante pueda crecer en sabiduría, libertad y esperanza.
Colegio Instituto San Pablo Misionero
“Educar es introducir en la realidad total” — Luigi Giussani