El pasado viernes 19 de diciembre, el espíritu de solidaridad que caracteriza a nuestro Instituto San Pablo Misionero se trasladó hasta la comuna de El Monte. Gracias al generoso aporte de estudiantes, padres, apoderados, docentes y administrativos, la campaña “Un Juguete, Una Sonrisa” culminó con una jornada inolvidable en las Villas José Miguel y Villa Esperanza.
Estos sectores, marcados por su distancia de los centros urbanos y una realidad socioeconómica vulnerable, han sido el foco de nuestra misión institucional durante años. En El Monte, las fuentes de empleo -muchas veces ligadas a la estacionalidad agrícola- han impactado directamente en la calidad de vida de las familias. Es por ello que el ISPM no solo se hace presente en Navidad, sino que mantiene un compromiso constante a través de operativos profesionales, en que integrantes de nuestra comunidad, brindan apoyo especializado a los niños y niñas del sector.
Durante esta jornada, la delegación de estudiantes y docentes no solo entregó regalos; entregó tiempo y fraternidad. La tarde estuvo marcada por actividades recreativas, juegos y la esperada llegada del “Viejo Pascuero”, quien coronó una jornada de risas y comunidad.
A través de este gesto, nuestros estudiantes coronaron el año académico, con este hito que sin duda, marca su formación humana, permitiéndoles conectar con realidades distintas y ejercer el liderazgo desde el servicio y la empatía.
Como institución, queremos expresar nuestra más profunda gratitud a cada docente, administrativo, estudiante y familia que colaboró en esta campaña. Su aporte, desde sus diferentes realidades, permitió que ningún niño se quedara sin un motivo para sonreír.
Este éxito nos impulsa a trazar nuevos desafíos para el próximo año. Nuestra meta es fortalecer el vínculo con El Monte, ampliando el alcance de nuestros operativos y asegurando que el sello misionero del ISPM siga acompañando las vidas, tanto de quienes reciben la ayuda como de quienes la entregan.