«Compañía para la vida». Las palabras del papa León XIV y don Giussani acompañan un detalle de la Última cena del Duccio di Buoninsegna expuesta en el Museo dell’Opera Metropolitana de Siena
Compañía para la vida
La Resurrección no es un giro teatral, es una transformación silenciosa que llena de sentido cada gesto humano. En la Pascua de Cristo, todo puede convertirse en gracia. Incluso las cosas más ordinarias: comer, trabajar, esperar, cuidar de la casa, apoyar a un amigo. La Resurrección no resta vida al tiempo y al esfuerzo, sino que cambia su sentido y su “sabor”.
Papa León XIV
Hay un camino, un instrumento, un lugar para conocer al Misterio que hace todas las cosas, el Padre: Jesucristo. Y hay un lugar para conocer a Cristo, muerto y resucitado, que manifiesta su presencia, aconteciendo en el mundo. Hay un lugar, un instrumento, en donde se puede reconocer a Cristo victorioso, percibirlo, experimentarlo como compañía que da gusto a la vida, presencia que es raíz continua, fuente inagotable –le dijo Jesús a la samaritana– de esperanza: nuestra comunión, nuestra compañía vocacional.
Luigi Giussani