En la Semana Santa, se vive el núcleo de nuestro sello formativo. Durante estos días, desde el Jardín Infantil San Pablito, hasta las sedes de enseñanza básica y media, nuestra comunidad se detuvo para contemplar el Misterio Pascual, transformando los patios y las salas de clases, en espacios de profunda comunión y fe.
El recibimiento de Cristo en Jerusalén en el Domingo de Ramos:
La celebración comenzó con el verdor de la esperanza. Los días martes 31 de marzo y miércoles 2 de abril, vivimos la tradicional Bendición de Ramos. En esta primera del recorrido cristiano, el capellán del ISPM, padre Diego García, encabezó estos encuentros donde niños y jóvenes recibieron a Jesús con la misma alegría con la que fue acogido en Jerusalén.
Mientras que en el jardín San Pablito, los más pequeños alzaron sus ramos de olivo y palma, entonando la oración que Cristo le enseñó a sus discípulos, también se consagró un nuevo cuadro del Nacimiento de Jesús en la capilla, recordándonos que el amor fraterno es el centro de nuestro proyecto educativo.
En tanto, en la Sede Principal, los estudiantes y docentes de los cursos de quinto y sexto básico, adhirieron a este gesto de fe, reafirmando nuestro compromiso de caminar juntos como una Iglesia viva.
El Triduo Pascual: Servicio y recogimiento
El Jueves Santo, día en que conmemoramos la institución de la Eucaristía y el Sacerdocio, la jornada inició con un espacio de meditación para nuestros docentes y profesionales. Fue un momento para redescubrir el sentido salvífico del sacrificio de Cristo y renovar la vocación de servicio que cada educador entrega en las salas.
La reflexión se centró en el manifiesto de Pascua del movimiento católico Comunión y Liberación, además de meditar sobre el sentido de la compañía en el camino cristiano, a través del testimonio de sus estudiantes. Durante el espacio de reflexión, se abordó la frase de Romano Guardini, sacerdote, pensador, filósofo, escritor y académico católico alemán, quien sostiene que “en la experiencia de un gran amor… todo se convierte en acontecimiento dentro de su ámbito”.
Durante la mañana de este jueves, además se desarrolló un hito significativo de silencio sepulcral, que forma parte del gesto más significativo que une a toda la institución: al sonar el timbre, la comunidad entera guardó 5 minutos de silencio. Este espacio de recogimiento permitió a cada integrante de la familia ISPM conectar con su interioridad y el misterio de la entrega de Jesús.
El camino de la Cruz, por medio de una fe en movimiento
En tanto, los niveles de la educación básica vivieron el Vía Crucis, adaptado con una especial mirada humana, el camino de Cristo en la cruz:
En la enseñanza básica, los estudiantes recorrieron las estaciones comprendiendo el significado del camino de Jesús hacia la crucifixión, transformando el patio en un lugar de meditación participativa, mientras que en la sede de séptimo y octavo básico realizaron una instancia de especial valor comunitario, en que estudiantes y apoderados caminaron juntos. Al representar los momentos más importantes de la Pasión, la familia y el colegio se fundieron en un solo testimonio de fe.
Todos estos gestos no son hechos aislados, sino que forman parte del sello formativo del ISPM. Buscamos que la excelencia académica siempre camine de la mano con el crecimiento espiritual.
Agradecemos a cada familia, profesor y asistente de la educación por permitir que esta Semana Santa fuera un verdadero encuentro con el Resucitado. Iniciamos este tiempo pascual con el corazón renovado, listos para seguir construyendo comunidad desde el amor y la verdad.
























