Con un profundo espíritu de fe y gratitud, el pasado martes 16 de junio, la comunidad educativa del Instituto San Pablo Misionero (ISPM) se reunió para protagonizar un hito litúrgico de gran significado. Tanto en el jardín San Pablito como en la sede de 1° a 4° básico, los estudiantes recibieron la bendición con el Santísimo Sacramento, marcando un emotivo cierre para este primer semestre académico antes del inicio de las vacaciones de invierno.
La actividad se desarrolló de manera exitosa en doble jornada (mañana y tarde), brindando un espacio propicio para detenerse en el quehacer diario y agradecer a Dios por todas las experiencias, aprendizajes y metas alcanzadas de manera conjunta durante la primera mitad del año. Bajo la guía espiritual del Padre Jorge Muñoz Darwit, y con el apoyo de la profesora de religión, Carla Sánchez, los niños y niñas se unieron en un masivo acto de fe y comunión, elevando oraciones especiales por las necesidades, la salud y el bienestar de cada uno de los hogares que componen el instituto.
Preparación y despedida con alegría musical
Esta vivencia fue el resultado de un proceso que comenzó la semana anterior en las aulas. Durante las clases de religión, los alumnos prepararon activamente sus corazones a través de jornadas de oración cantada, preparándose internamente para recibir la visita de Jesús Sacramentado.
El momento final de la jornada de adoración fue especialmente conmovedor y lleno de color. Como muestra de cariñoso entusiasmo, los pequeños se despidieron del Santísimo Sacramento agitando pañuelos blancos y amarillos, los cuales colmaron los espacios educativos simulando un mar de colores festivos. Lejos del silencio estricto, la oración se transformó en una vibrante expresión musical: las voces de los estudiantes resonaron con cantos y alabanzas, demostrando con madurez que la fe también se expresa a través de la música, el dinamismo y la alegría comunitaria.
Fortalecidos para el descanso familiar
A través de este hito de encuentro y esperanza, nuestra comunidad se despide fortalecida para dar paso al periodo de descanso invernal. El Instituto San Pablo Misionero extiende sus mejores deseos a cada familia, esperando que estas semanas sean un espacio propicio para renovar energías, compartir la calidez del hogar y disfrutar de manera segura. ¡Nos reencontraremos al regreso con la misma alegría y fe de siempre!






















