ISPM celebra el Día del Estudiante con una explosión de talento, juegos y unidad comunitaria

Este lunes 11 de mayo, el Instituto San Pablo Misionero (ISPM) de San Bernardo se transformó en el epicentro de celebración para su comunidad educativa. Desde los más pequeños de nuestro Jardín Infantil hasta los jóvenes de Enseñanza Media, la comunidad San Pablina se unió para conmemorar el Día del Estudiante en una jornada marcada por las risas, el compañerismo y de un despliegue de diferentes talentos.

Diversión y fantasía en el Jardín Infantil

La jornada comenzó temprano en nuestra sede de educación parvularia, la cual se convirtió en un verdadero mundo de fantasía. El patio central del jardín San Pablito vibró con la energía de la “Competencia por alianzas”, donde los estudiantes más pequeños pusieron a prueba su espíritu de equipo.

Los juegos de la “pesca milagrosa”, las estaciones de pintura y desafíos de puntería como el “elefante tira pelotas” sacaron a relucir la creatividad y destreza de los niños. Uno de los momentos más memorables y llenos de carcajadas fue el juego de “bombillas en el pelo”, donde los estudiantes decoraron con ingenio a sus tías, fortaleciendo el vínculo afectivo que caracteriza a este nivel.

Convivencia y valores de 1° a 6° Básico

En la sede de Educación Básica de primero a cuarto básico, la planificación fue clave para el éxito. El equipo directivo y docente organizó una serie de estaciones que mantuvieron el entusiasmo en lo más alto. Desde circuitos deportivos en la cancha y áreas sensoriales, hasta puestos de manicure, pintacaritas y el infaltable Bingo en la biblioteca, hubo actividades para todos los gustos.

En la oportunidad, se premió al “Mejor Compañero”, un momento de reconocimiento donde se entregaron diplomas a aquellos estudiantes que destacan por su amabilidad y empatía, valores fundamentales del sello ISPM. La jornada culminó con convivencias organizadas en las salas, donde el apoyo de los padres y apoderados fue fundamental para compartir un momento de fraternidad.

Mismo espíritu fue la tónica que acompañó a los niveles de 5° y 6° básico, donde el entusiasmo se mantuvo firme con juegos de integración y una activa participación en los stands, demostrando que la sana competencia y el juego son herramientas poderosas de aprendizaje y unión.

En tanto, los estudiantes de la sede de séptimo y octavo básico desarrollaron actividades lúdicas y de ingenio. Para ello, se organizaron alianzas entre los diferentes niveles, y con el apoyo de sus profesores, disputaron reñidos duelos deportivos, además de torneos de ajedrez, de inglés y de kahoot. Los puntajes que lograron obtener cada alianza servirán para continuar con estas competencias durante las próximas actividades que organice la sede.  

Ritmo, freestyle y cumbia en la Enseñanza Media

La Enseñanza Media llevó la celebración a otro nivel. El patio se llenó de movimiento con intensas sesiones de baile entretenido y de una innovadora versión de la “silla musical” utilizando ula-ulas, donde la agilidad y la estrategia de los estudiantes fueron puestas a prueba. El patio principal también recibió el concurso “Si se la sabe, cante”, donde las voces del ISPM demostraron su despliegue artístico.

El punto más alto de la tarde llegó con la presentación de la agrupación musical del colegio, “Recreo Tropical”. Con un repertorio cargado de ritmo y cumbia, la banda logró que toda la comunidad estudiantil —desde alumnos hasta profesores— se unieran en un solo baile, creando un ambiente de fiesta inolvidable.

Pero no todo fue baile; la lírica y el ingenio se tomaron la palabra con una vibrante Batalla de Freestyle. En este espacio, los estudiantes demostraron su capacidad de improvisación y rapidez mental, utilizando el arte urbano como una forma diferente y potente de hacer comunidad y expresar sus vivencias.

Un poco de historia: ¿por qué celebramos hoy?

Esta celebración, que hoy nos permite reencontrarnos y celebrar la alegría de ser estudiante, tiene sus raíces en el año 1992. Fue en esa fecha cuando el Ministerio de Educación instituyó oficialmente el 11 de mayo como el Día del Alumno, en conmemoración a la publicación del Decreto Supremo Nº524 de 1990, que permitió la constitución de los Centros de Alumnos en los establecimientos educacionales.

Este hito no fue casualidad; representó el reconocimiento a la participación estudiantil y al derecho de los jóvenes de organizarse y ser parte activa de la gestión de sus comunidades escolares. Hoy, en el ISPM, honramos ese espíritu democrático y participativo, reafirmando nuestro compromiso de formar no solo estudiantes de excelencia, sino personas íntegras, creativas y solidarias.

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